No todas las pieles responden igual al sol. En 1975, el dermatólogo Thomas Fitzpatrick creó una escala que clasifica la piel en seis fototipos según cómo reacciona a la radiación ultravioleta: si se quema, si se broncea y con qué facilidad. Conocer el suyo le ayuda a entender su riesgo y a protegerse mejor.1

La escala de Fitzpatrick (resumen)

  • Fototipo I: piel muy clara, siempre se quema, nunca se broncea. Pelo rojizo, pecas. Riesgo más alto.
  • Fototipo II: piel clara, se quema con facilidad, se broncea poco.
  • Fototipo III: piel intermedia, a veces se quema, se broncea de forma gradual.
  • Fototipo IV: piel morena, se quema poco, se broncea con facilidad.
  • Fototipo V: piel oscura, rara vez se quema.
  • Fototipo VI: piel muy oscura, prácticamente no se quema. Riesgo más bajo, pero no nulo.

Qué significa para su riesgo

Los fototipos más claros (I y II) tienen menos melanina protectora, se queman con facilidad y presentan el mayor riesgo de cáncer de piel. Pero esto no significa que los fototipos oscuros estén exentos: cuando el cáncer de piel aparece en pieles oscuras suele detectarse más tarde y en localizaciones menos esperadas (como las plantas de los pies), con peor pronóstico. Todos los fototipos deben protegerse y revisarse.2

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fototipos define la escala de Fitzpatrick, la clasificación más usada en dermatología desde 1975 para estimar la sensibilidad de la piel al sol. Fuente: Fitzpatrick TB, Arch Dermatol, 1988.

Otros factores de riesgo que se suman

El fototipo es solo una parte. El riesgo de cáncer de piel también aumenta con:

  • Tener muchos lunares (más de 50) o lunares atípicos.
  • Antecedentes personales o familiares de cáncer de piel (ver melanoma hereditario).
  • Historial de quemaduras solares, sobre todo en la infancia.
  • Sistema inmunitario debilitado (por ejemplo, tras un trasplante).
  • Exposición solar intensa acumulada o uso de cabinas de bronceado.

Si está en un grupo de riesgo

Pertenecer a un fototipo claro o sumar varios factores no es motivo de alarma, pero sí de prudencia. Conviene extremar la protección solar, hacer la autoexploración con regularidad y consultar al dermatólogo con qué frecuencia debe hacerse revisiones profesionales. Conocer su riesgo es el primer paso para reducirlo.

Aviso: los fototipos son una orientación, no un diagnóstico. La valoración de su riesgo individual debe hacerla un dermatólogo, que tendrá en cuenta todos sus factores personales y familiares.

Referencias

  1. Fitzpatrick TB. The validity and practicality of sun-reactive skin types I through VI. Arch Dermatol. 1988;124(6):869-871. jamanetwork.com
  2. American Academy of Dermatology. Skin cancer in people of color. aad.org